Auto-terapia


La felicidad en su sentido convencional, ¿de qué depende? Un día nos levantamos de buen humor, nos sentimos felices y energizados, apreciamos los pequeños placeres de la vida, el café  acogedor en la mañana, y sentimos que la rutina es nuestro refugio y la apreciamos. Sin embargo, otros días nos sentimos cansados y asediados, estamos poco conformes y la rutina nos agobia. La intensidad, persistencia, naturaleza y frecuencia de cada una de estas emociones son distintas en cada persona, algunas personas son más convencionalmente felices en su día a día mientras que otros tienden a tener una experiencia emocional más melancólica; así como algunos otros tienden a ser una montaña rusa de emociones disonantes y aleatorias.

Pero esto ¿de qué depende? Ya sabemos que desde el punto de vista Budista todo viene desde dentro, y que el objetivo en cierto modo consiste en no estar condicionados por las realidades externas, que nuestra felicidad no puede estar condicionada y que de ser de otro modo entonces no es felicidad en su sentido absoluto. Pero en esta ocasión no quiero hablar o profundizar en cuanto al enfoque Budista, en cambio me gustaría ver este tema desde el punto de vista de la psicoterapia; ¿realmente la felicidad viene exclusivamente desde dentro?, o, ¿está condicionada por las experiencias externas a las que nos enfrentamos en el día a día?

“La mayor parte de los terapeutas creen que la infelicidad de los pacientes que asisten a las terapias no es causada por la sociedad, sino que esta es creada por ellos mismos; que los pacientes son al menos parcialmente responsables por la insatisfacción que sienten. El terapeuta usualmente expresará que no está en la posición de alterar la sociedad, cambiar el pasado del paciente, o de intervenir en la vida del paciente. Lo que el terapeuta afirma ofrecer es entendimiento. Pero implícitamente en esta oferta está la asunción de que el entendimiento es uno interno, un entendimiento sobre qué el paciente ha traído [internamente] a la situación que en consecuencia ha creado la infelicidad o al menos la ha intensificado.” [Fuente desconocida]

terapia

Desde luego que las experiencias a las que nos enfrentamos durante toda nuestras vidas nos marcan en diversas maneras, muchas personas viven traumas que las atormentan durante el transcurso de toda sus vidas; las personas pueden crear cicatrices emocionales que alteraran su personalidad y el cómo se relacionaran con situaciones similares en el futuro. Tales como las personas que tienen dificultad de confiar en otros, o de tener relaciones íntimas, debido a experiencias dolorosas que experimentaron en su pasado.

Sin embargo, el lineamiento de esta idea de felicidad interior no busca restar valor a la realidad física; desde luego que lo ideal sería que todo el mundo tuviese una vida emocionalmente saludable, que nadie tuviese que experimentar el abuso o algún evento traumático.  Pero como en el caso del terapeuta, nuestro control de estas realidades externas es limitado, estamos hasta cierto punto condicionados por estas experiencias que si bien podemos tomar acciones para evitarlas y prevenirlas, hasta cierto punto no podremos evitarlas porque forman parte de la naturaleza de nuestra realidad.

Entonces, ante el aspecto inevitable del sufrimiento externo, la alternativa restante e incondicional es la de la sanación interna; no podemos completamente cambiar a la sociedad, nuestras experiencias pasadas, o nuestras situaciones presentes; pero si tenemos el control de nuestro interior y el cómo nos relacionamos con cada una de estas experiencias, que si bien quizás no podamos deshacernos completamente de las emociones conflictivas, al menos podremos disminuirlas y al mismo tiempo alentar las emociones positivas.

El punto de inicio para la curación interior es el auto-entendimiento, ya que si sabemos el por qué, el cómo reaccionamos, en base a qué se genera el sufrimiento, cual es la naturaleza y alcance de este, etc. Tendremos las herramientas necesarias para el cambio interior, que aquellas cosas que pensábamos eran enormes y de suma importancia, realmente están vacías por dentro, son carentes de importancia; que muchas de nuestras preocupaciones y sentimientos de agobio son auto-infligidos;  que muchas veces asumimos una posición de auto-tortura sin siquiera darnos cuenta; que las opiniones de los demás carecen de sentido o valor, y que en muchos casos no tienen siquiera un impacto en nuestra realidad física y que el dolor solamente existe en nuestra propia mente.

En conclusión, podemos ser nuestros propios terapeutas, tenemos la capacidad de ser más felices aun y cuando nada en nuestra vida exterior haya cambiado. Tenemos el poder de dirigir nuestra experiencia interior hacia donde sea que deseemos; solamente necesitamos la voluntad inicial, de iniciar nuestro sendero personal hacia la auto-terapia.

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