Las diez impurezas (asubhas) – Objetos de meditación (2da Parte)


Las diez impurezas (asubhas) – Objetos de meditación (2da Parte)

Indice:

  1. Los diez vehículos contemplativos (kasinas)
  2. Las diez impurezas (asubha)
  3. Las diez reflexiones (anussati) [Próximamente]
  4. Los cuatro inmensurables (brahmavihara) [Próximamente]
  5. Las cuatro absorciones inmateriales (arupa-jhana) [Próximamente]
  6. Reflexión en lo indeseable de la comida (ahare-patikulasañña) [Próximamente]
  7. Análisis en los cuatro elementos (catudhatuvavatthanam) [Próximamente]

Precaución: esta publicación no es apta para todo el mundo, no continúes si eres sensible del estómago. Esta es una práctica avanzada de meditación la cual cumple con propósitos específicos dentro de la práctica contemplativa Budista. La muerte forma parte de la realidad de nuestra vida, el hecho de que la podamos contemplar y realizar el esquema completo de nuestra naturaleza como seres vivientes es un hecho que puede servir a propósitos prácticos para el cultivo espiritual. Sin embargo, para personas no iniciadas en el Budismo, esta práctica puede ser de gran impacto e incluso ser contra producente, por lo que mi consejo es: a no ser que estés iniciado en el Budismo y la práctica de la meditación, te saltes esta publicación.

En la edición anterior de los objetos de meditación estuvimos hablando sobre las 10 kasinas, estos son vehículos de contemplación diseñados para el desarrollo del samadhi. En esta ocasión trataremos las diez impurezas (asubhas), estas son técnicas que fueron dirigidas para la práctica monástica y son el antídoto por excelencia al obstáculo del apego a las sensaciones corporales placenteras; es un profundo examen a la naturaleza perecedera de nuestro cuerpo físico, a las cualidades no tan románticas del mismo, es un viaje a los puntos más recónditos de nuestra anatomía y una reunión con la realidad en su sentido más crudo.

las diez impurezas

Un esqueleto en el monasterio Wat Pah Nanachat sirve como recordatorio de la mortalidad humana – Fotografía por Paul Burton

Las diez impurezas son:

1. Un cadáver hinchado (uddhumatakam)
2. Un cadáver descolorado negro y azul (vinilakam)
3. Un cadáver en descomposición (vipubbakam)
4. Un cadáver cortado a la mitad (vicchiddakam)
5. Un cadáver a medio comer [por animales salvajes] (vikkhayitakam)
6. Un cadáver desperdigado (vikkhittakam)
7. Un cadáver macheteado y desperdigado (hatavikkhittakam)
8. Un cadáver ensangrentado (lohitakam)
9. Un cadáver infestado por gusanos (puḷuvakaṃ)
10. Un esqueleto (atthikam)

Precaución #2: Estamos viendo esta práctica de las diez impurezas con fines completamente didácticos, si te interesa practicar con este objeto de contemplación mi recomendación es que debes buscar un maestro cualificado para llevar a cabo la misma bajo su supervisión.

En el caso de que una persona seleccione una de las diez impurezas como su objeto de contemplación, esta debe observar un cadáver o esqueleto en una de las condiciones anteriormente definidas en las 10 asubhas, y repetir la nota metal correspondiente al objeto seleccionado, por ejemplo ‘cadaver hinchado, cadáver hinchado’ o ‘uddhumatakam, uddumatakam’ según su respectivo caso. Luego de haber repetido esta contemplación por algún tiempo, una imagen vivida del objeto de contemplación aparecerá en la mente con tal claridad como si esta hubiese sido percibida por el ojo, esta imagen es llamada ‘imagen adquirida’ (uggaha-nimitta). Una vez la imagen este fija y sea capaz de sostenerse de manera estable en la mente podemos proceder a meditar en este sin necesidad del auxilio visual del objeto (o imagen del objeto), ya sea asumiendo cualquiera de las posturas de meditación, sea sentada, caminando, parada o acostada.

Al continuar la meditación utilizando la imagen adquirida ‘uggaha-nimitta’ y realizando la nota mental correspondiente, la imagen puede obtener una apariencia sumamente brillante y cristalina a la cual le llamaremos imagen equivalente (patibhaga-nimitta). En esta la mente está libre de obstáculos y se mantiene según sea dirigida en la imagen equivalente. En este estado mental alcanzaremos la que es definida como ‘concentración vecina’ (upacara-samadhi). La cual, mediante una fijación constante nos permitirá alcanzar un estado de adquisición de la concentración (appana-samadhi) pudiendo accesar al primer jhana.

En la práctica de las diez impurezas o asubhas solo es posible accesar al primer jhana (a diferencia, por ejemplo, de la práctica de las kasinas que nos permiten accesar a los 4 jhanas). La contemplación de las 32 partes del cuerpo (kayagatasati) permitirá al practicante accesar el primer jhana de igual manera que las asubhas.

El propósito

El elemento esencial de cada práctica es el propósito detrás de la misma, podemos saber manejar un automóvil pero si no sabemos el destino entonces no tendremos ninguna dirección a tomar, por tanto el punto esencial en esta práctica es saber cuál es el objetivo de la misma.

Impermanencia

Un monje reflexiona sobre la impermanencia del cuerpo.

El propósito de estas contemplaciones del cuerpo queda claramente definidas en el Satipatthana Sutta. Y este consiste en entender que el cuerpo no tiene nada que ver con el ‘yo’, no soy ‘yo’, no es ‘mio’, es simple y llanamente un cuerpo. El propósito de desvelar este apego al ‘yo’ es considerado una meta muy elevada, pero además esta práctica sirve como antídoto a uno de los obstáculos de la meditación más fuertes: el ‘kama chanda’, el cual es el concerniente a los objetos sensoriales. La lujuria, el deseo sexual, el deseo por el cuerpo, el deseo carnal; estos estados dibujan al cuerpo dentro de nuestras mentes como atractivo, deseable, bello, por tanto una de las miras principales de esta práctica es neutralizar fuertes deseos generados por la lujuria y que interrumpen el desarrollo de la concentración (samadhi) dentro de la práctica de la meditación.

Ryokan

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